La joya de Sale

Siempre hemos sabido y hemos dicho que Chris Sale  tiene todo el talento para brillar como el líder de la rotación de los Medias Blancas.

Ayer, frente a los Angelinos de Los Ángeles, el zurdo demostró una vez más por qué.

Sale tejió la mejor actuación de su carrera, y la mejor para un lanzador del equipo en esta temporada, al lanzar nueve innings en blanco, ponchando a seis bateadores y permitiendo tan solo un hit.

El As de los Medias Blancas fue anoche un pitcher excepcional. Superando los inconvenientes de sus últimas salidas, entró al juego caliente, con dominió de la zona de strike y empleando su recta sin temor.

De esa forma pasó el primer tercio sin problemas. Luego comenzó a cambiar la dosis y empezó a tirar más su slider y su cambio de velocidad. Así pasó el segundo tercio de forma perfecta y nos comenzó a emocionar con la posibilidad del juego perfecto.

Al inicio del séptimo inning, ya cuando tenía totalmente confundidos y adivinando a los bateadores de los Angelinos, y tan solo faltaban ocho outs para la gesta, Mike Trout se interpuso en su camino con la historia y arruinó el perfecto y el no hitter.

Sin embargo, Sale no se descompuso y con esa actitud infranqueable de los buenos lanzadores continuó su dominió ante los Angelinos y completó su primera blanqueada en Grandes Ligas, un triunfo que además le permitió al equipo evitar la barrida.

Lo del zurdo fue algo excepcional para celebrar en el día de las madres y una muestra más del talento que posee y la efectividad del staff de iniciadores de los Medias Blancas.

Cinco semanas decepcionante en el arranque

Chicago.- Las primeras cinco semanas de la temporada para los Medias Blancas de Chicago han sido una decepción.

 

El equipo que lideró durante la mayor cantidad de días (117) la División Central de la Liga Americana en el 2012 no ha encontrado el ritmo, ni la consistencia en su juego para mostrarse como ese equipo balanceado que prometía ser este año, desde el inicio de la campaña.

 

El conjunto que dirige Robin Ventura se encuentra en el último lugar de su llave, con récord negativo de 14 victorias y 18 derrotas, a cinco juegos de diferencia con los favoritos Tigres de Detroit, que están en el primer puesto.

 

La gerencia de los Medias Blancas apostó para este 2013 en un equipo con una sólida y profunda base en su pitcheo, que hasta el momento ha sido de los mejores en la Liga Americana. Eso, esperando que la ofensiva se comportará de la misma forma y mantuviera el mismo nivel que registró en el 2012, especialmente en cuanto al oportunismo de sus bates, que hace un año fueron tuvieron el cuarto average más alto con hombres en posición de anotar (.272).

 

Pero esa producción, con la que se estaba contando, por parte de la alineación de la novena del sur de Chicago no ha sido tal, ni quisiera ha estado cerca del promedio de la liga.

 

La ofensiva de los Medias Blancas ha sido la más deficiente de la Americana, ocupando el último lugar en las categorías de carreras anotadas (110), average (.227), porcentaje de embasado (.2779), carreras remolcadas (104), de extrabases (80) y de promedio al bate con corredores en posición de anotar (.210).

 

Poseer esos escuálidas marcas no permite que ningún equipo pueda tener un récord positivo y mucho menos que no esté en el último lugar de su división.

 

En ese descalabro ofensivo del equipo hay algunas áreas y algunos peloteros sobre los que recae la mayor responsabilidad, como son los casos de Adam Dunn, Tyler Flowers y Paul Konerko.

 

Los Medias Blancas tiene serios problemas en la producción de carreras en la parte media de su alineación, en donde están precisamente Dunn y Konerko.

 

Esa dupla de cuarto y quinto bate y viceversa es una de la de peores números en la Liga Americana, en lo que va de temporada.

 

El cuarto puesto en el orden al bate de los Medias Blancas registra average más bajo de la liga, con un deficiente .182; y aunque es cierto que los que han ocupado esa plaza han conectado ocho jonrones, solo han remolcado 19 carreras.

 

En la quinto posición no mejoran muchos las cosas, el promedio de .198 que se tienen en ese lugar es el cuarto más bajo del circuito, sin contar que las nueve remolcadas que se tienen en ese orden son la segunda cifra más baja de las Grandes Ligas.

 

Mientras no haya reacción y consistencia en una mejor producción ofensiva esa parte media del line up los problemas van a persistir para los Medias Blancas.

 

Sin embargo, hay otras fracturas en la alineación del equipo, como en el segundo puesto, ocupado por Keppinger, a quien se contrato durante el receso de la temporada por su habilidad para hacer contacto con la bola y para embasarse; así como también el octavo, con Flowers, a quien le toca llenar los zapatos de A.J. Pierzynski.

 

Lo de Keppinger puede ser considerado como la mayor decepción de Chicago en lo que va de temporada, ya que no ha podido mostrar ninguna de las sólidas facetas que durante su carrera ha desarrollado en el juego. Tan es así, que en estos momentos es el único pelotero en Grandes Ligas con más de cien apariciones al home plate sin tener bases por bolas.

 

Eso debe cambiar en cualquier momento, pero los Medias Blancas necesitan que ese cambio venga rápido, porque se les ha creado un vacío en el puesto ofensivo ocupado por Keppinger que los ha afectado para manufacturar carreras.

 

Del lado de Flowers, aunque se sabía y estaba dentro de los planes que se iba a ponchar muchos más que Pierzynski y que no iba a batear tanto como él, lo preocupante es las oportunidades que ha desperdiciado para remolcar carreras, ya que es el segundo que más ocasiones ha ido a batear con hombres en posición de anotar (20) y solo ha conseguido dos hits.

 

Esas fracturas ofensivas son las principales responsables por las que los Medias Blancas se encuentren este momento con récord de 14-18, desperdiciando las sólidas y consistentes labores de sus pitchers, especialmente de los abridores, quienes son los que más han padecido de la falta de productiva que con el bate han tenido sus compañeros.

 

Las lesiones también han afectado a los Medias Blancas, con las bajas de Gordon Beckham –muñeca izquierda- y Dayán Viciedo –músculo oblicuo izquierdo-.

 

Las únicas luces ofensivas de los Sox han sido Alex Ríos (ocho jonrones, 17 remolcadas y seis bases robadas, líder en el equipo), Conor Gillaspie (.291 de promedio, .354 de OBP, tres jonrones) y Alexei Ramírez (.261, con seis dobles y cuatro robos). No se puede dejar de lado a Alejandro De Aza, quien pese a sus dificultades en el primer puesto de la alineación, tiene seis cuadrangulares y 14 carreras impulsadas).

 

El staff de lanzadores de Chicago es el que menos soporte ofensivo tiene en Grandes Ligas, con un promedio de 0.23 carreras por juego. Eso , sin duda alguna, ha tenido un impacto en la labor de los pitchers, que de forma combinada registran la cuarta mejor efectividad de la liga (3.47) y el quinto promedio de hombres embasados (1.25).

 

Chris Sale (3-2, 3.42), Jake Peavy (4-1, 3.03) y José Quintana (2-0, 3.86) son quienes han sacado la cara por el cuerpo de pitcheo de los Medias Blancas, que esta semana tuvo la baja definitiva y por el resto de la campaña de Gavin Floyd, quien le dio paso a Héctor Santiago (1-1, 1.69) para ingresar en la rotación. A ellos también se les ha unido Dylan Axelrod, quien ha agradado con sus presentaciones, pero que ha sido el que monticulista que ha corrido con la peor suerte, ya que tras seis salidas, en las que registra efectividad de 3.60 aún no ha podido ganar su primer encuentro, debido a los problemas ofensivos de la novena.

 

Pero no todo ha sido espléndido y color de rosas en el cuerpo de lanzadores de los Medias Blancas, el bullpen ha tenido sus inconvenientes y ha desperdiciado algunas ventajas con las que el equipo ha llegado al último tercio de los juegos.

 

Esas fallas de los relevista ha coincidido con la mejoría del oportunismo ofensivo del equipo, que no se ha visto porque el resultados de esos encuentros ha sido adverso, por los desperdicios de los apagafuegos, que en los últimos 10 juegos registran una efectividad de 8.30. En ese mismo lapso el equipo registra seis derrotas –cuatro de ellas acreditadas al bullpen- y tres victorias.

 

La inconsistente mostrada por el staff de relevo de los Medias Blancas no es mayor motivo de preocupación para el manager, Robin Ventura, quien lo ve como parte de las altas y bajas que se tienen en una larga temporada. Además es el cuerpo de apagafuegos una de las bases sólidas del equipo, especialmente con la experiencia ya tomada por algunos de los jóvenes lanzadores que debutaron en Grandes Ligas la temporada pasada, además de los veteranos Matt Thornton y Jesse Crain –quien ha sido el más confiable y consistente-, y de Matt Lindstrom, quien fue adquirido en el receso de temporada.

 

Quizás la una preocupación grande en esta área del equipo radica en Nate Jones, quien ha estado inefectivo y con innumerables problemas en su control.

 

A los problemas en la producción ofensiva del equipo y los recientes fracasos del bullpen se les ha unido la pobre defensa que los Medias Blancas han tenido en estas primeras cinco semanas.

 

Los fildeadores de Chicago han cometido 21 errores en la temporada, la segunda mayor cantidad en la Liga Americana y registran el tercer peor promedio de fildeo, con .981.

 

Esta es otra área que estaba supuesta a fungir como pilar del sostén del equipo en este 2013, especialmente por la estructura que se tuvo, enfocada en darle profundidad al pitcheo. Pero no se ha comportado como tal, ahí otra razón para esa marca negativa de 14-18 de los Medias Blancas, que para competir en la División Central de la Liga Americana no pueden permitirse más concesiones ni dejar escapar a los Tigres, ni a los Reales de Kansas City, ni a los Indios de Cleveland.

Abril para el olvido

El primer mes de la temporada fue decepcionante para los Medias Blancas de Chicago, que cerraron el lapso en el último lugar de la División Central de la Liga Americana, con récord de 10 victorias y 15 derrotas, a cinco juegos de diferencia de los líderes y súper favoritos, Tigres de Detroit.

Esta es ya la tercera vez en los recientes cuatro años, en los que los Sox terminan el primer mes de la campaña con récord negativo. Solo el año pasado la historia cambio, al registrar marca nivelada, de 11-11.

Las razones para que los Medias Blancas estén atravesando este arranque de campaña tan deficiente son básicamente tres: improductividad ofensiva, inconsistente relevo y pobre defensa.

La ofensiva del equipo es la peor de la Liga Americana, al tener el promedio de bate más bajo (.230) y la menor cantidad de carreras anotadas (89). Eso aunado a la falta de oportunidad que se ha tenido para ligar con hombres en posición de anotar, situación para la que se liga .189, el average más deficiente del circuito.

Debido a esa improductividad del equipo, en la que han tenido que ver Alejandro De Aza, Jeff Keppinger, Adam Dunn y Tyler Flowers, principalmente, en buena medida los Medias Blancas perdieron esos 15 juegos en abril.

Sin embargo, no todo es culpa del bate, ya que cuando hubo reacción ofensiva, cuando se comenzaron a prender algunos focos en la alineación, el relevo se vino abajo, especialmente en los últimos tres días del mes, en los que el bullpen fue un real desastre, al permitir 18 carreras en 12 innings y un tercio.

En dos de esos tres encuentros el staff de relevo se hizo cargo de la acción con el marcador empatado, en la única ocasión en la que entraron al juego sin paridad en la pizarra, el equipo estaba abajo por una carrera.

Figuras como Nate Jones, Donnie Veal y últimamente Matt Lindstrom han fallado estrepitosamente en sus labores. Los principales problemas de ellos ha sido el descontrol, la falta de consistencia para lanzar strikes.

El bullpen de los Medias Blancas cerró abril con una efectividad de 3.88, luego de haber estado liderando ese departamento. Addison Reed fue el mejor, al capturar ocho juegos salvados en ocho oportunidades y registrar un promedio de carreras limpias de 1.84.

En cuanto al lado defensivo, uno de los aspectos que estaba llamado a ser de los más sólidos para el equipo, así como su bullpen, también se hizo aguas en el primer mes de la campaña, ya que se hicieron 18 errores, la segunda mayor cantidad para un equipo en la liga.

El único aspecto que sacó la cara por los Sox en el primer mes fue el staff de abridores, que se comportó a la altura, dejando una efectividad de 3.99. En este área Jake Peavy (3-1, 3.38), José Quintana (2-0, 3.58) fueron los más eficientes, sin desmeritar la labor realizada por Dylan Axelrod (3.95). Chris Sale fue inconsistente, al igual que Gavin Floyd, quien terminó lesionado.

Esperemos que con la llegada de mayo, todo eso pueda quedar atrás y el equipo logre la consistencia necesaria para competir en la difícil división central.

Alex Ríos el bastión ofensivo

En ninguna de sus nueve temporadas en Grandes Ligas, Alex Ríos había tenido un inicio de campaña tan productivo como el de ésta, en la que ha sido el mejor jugador de losMedias Blancas de Chicago y uno de los más destacados de la Liga Americana.

El puertorriqueño sencillamente ha tomado las cosas en donde las dejó en el 2012, en el que registró su mejor año en las mayores. Eso luego de haber realizado algunos cambios y ajustes en su ofensiva y de haber vuelto a defender una posición en la que durante toda su carrera se ha sentido cómodo, a gusto, como lo es el jardín izquierdo.

Esa confianza adquirida con su producción el año pasado le permitió a Ríos iniciar esta temporada con un mayor nivel de seguridad en si mismo y en sus habilidades, sin que eso necesariamente le hubiera hecho tener la certeza de registrar en estos momentos su mejor arranque de campaña.

“Creo que lo que hice el año pasado se trasladó a este año y por eso es el éxito que he tenido hasta ahora. Creo que todo es cuestión de seguir siendo consistente y de tener buen aproach en la caja de bateo y vamos a ver qué pasa”, dijo Ríos, desde el U.S. Cellular Field de Chicago donde este sábado los Medias Blancas comenzaron una serie de dos juegos ante los Mellizos de Minnesota, luego de que el viernes se cancelara el primer encuentro debido al frío y a las condiciones climáticas.

Los cambios que realizó entre el 2011 y 2012 le permitieron a Alex tener un mejor plan a la hora de ir a batear, expandir su uso del terreno de juego, al tratar de darle más a la bola hacia la banda derecha, que anteriormente era inutilizada por él, y el trabajar más los turnos, viendo más pitcheos y esperando ése que él quería conectar.

Esos ajustes le permitieron imponer topes en su carrera en cuanto a promedio (304), jonrones (25) y carreras remolcadas (91). Eso le valió para ser considerado incluso al Jugador Más Valioso, para el cual llegó en la decimoquinta posición.

El comprobar que sus condiciones estaban intactas le infundió nuevas energías y más confianza a Ríos, quien en estos momentos luce con gran seguridad en el home plate.

“La confianza y la manera de la que yo me sentía me ayudó un montón. Cuando uno tiene esa confianza, uno cree en lo que está haciendo y eso te ayuda a confiar más en tus manos, en tus habilidades y le doy un poco de crédito a eso también. Creo que esto ha sido una continuación del año pasado. Esa confianza te ayuda, porque confías en tu plan y cuando confías en tu plan es un beneficio para ti”, dijo el boricua, quien agregó: “En lo único que me estoy tratando de concentrar ahora mismo es en tener un buen aproach en la caja de bateo y tratar de tener buenos turnos al bate, llegar a conteos profundos y todo eso”.

Esas claves le han permitido a Ríos ser en estos momentos el duodécimo hombre con el promedio de bateo más alto en la Liga Americana, con .344; el cuarto con más cuadrangulares, con cinco; el decimocuarto en porcentaje de bateo, con .403; el sexto en slugging, con .565, y en OPS, con 1.059. En todos esos renglones lidera a su equipo.

El manager de los Medias Blancas, Robin Ventura, identificó el valor de la producción de Alex en este arranque de campaña.

“Ha sido el mejor pelotero del equipo, así como lo fue el año pasado. Creo que Alex está en el prime de su carrera”, expresó Ventura.

Ríos considera que más allá de los ajustes que ha hecho en su juego, un factor importante para el espléndido momento por el que atraviesa se debe a la experiencia que ha recabado a la largo de su carrera, que inició en el 2004, con los Azulejos de Toronto.

“Uno crece como pelotero y mientras pasando los años uno se conoce, todo eso hace que uno madure. Eso te hace un poco más fácil el salir de esas situaciones en las que uno no quiere estar, como los famosos slump. Eso porque ahora ya uno reconoce las cosas que no le están funcionando y que no te están dando éxito, entonces la cuestión es cómo salir de eso rápido y eso se puede hacer con la madurez”, explicó el jardinero de 32 años de edad.

Esa misma madurez de la que habla el boricua es la que le permite poner en perspectiva su desempeño, sin elevarse mucho ni pretender ser infalible.

“Es algo complicado mantener ese nivel de concentración, que también entra en la ecuación, porque siempre en un turno de bateo te van a dar un pitcheo para batear y ese es el pitcheo que el bateador debe buscar, para buscar ese pitcheo hay que tener paciencia y a veces se complica un poco, por las mismas situaciones de los juegos que hacen que uno se excite demasiado y que llegues a conclusiones que no están en tu plan. Por eso es importante siempre mantener tu concentración”, detalló.

Factor de consistencia

Solo son dos las victorias de los Medias Blancas en los últimos ocho juegos, la más reciente esta noche frente a los Azulejos de Toronto.

De más está decir que el equipo no está pasando por un buen momento, que lo ha sumido en el últimos lugar de la División Central de la Liga Americana.

Los factores de estos resultados negativos de los Medias Blancas pueden ser varios, pero si uno va al detalle la mayor responsabilidad recae en la ofensiva, que tan solo ha producido 23 carreras, a razón de 2.875 por juego. Esa cifra muestra una falta considerable de respaldo para los lanzadores, que sin estar todos de forma efectividad han mantenido a los rivales con un promedio de anotaciones por encuentro de 3.625.

En los últimos tres encuentros, sin embargo, las diferencias entre esos dos aspectos se han cerrador y poco a poco se está llegando a un balance. Eso debido a una mejor oportunidad de la ofensiva, que ha fabricado diez carreras, y que le ha dado el mínimo apoyo necesario a los pitchers que no han tenido margen de error.

Esa oportunidad que ha crecido dentro de la alineación de los Medias Blancas ha tenido que ver directamente con el aparente despertar de Paul Konerko y Dayán Viciedo, dos de las tres cabezas de la zona media de la ofensiva del equipo, que aún no encuentra la chispa para encender a Adam Dunn.

Los Sox necesitan consistencia en esa parte media de la alineación, por donde se han escapado muchos rallies y chance de fabricar carreras y ganar juegos.

En los recientes resultados positivos que se han obtenido, específicamente en las dos victorias logradas en los últimos tres juegos, hay que darle crédito en el pitcheo, más allá de las labores realizadas por Jake Peavy y Dylan Axelrod, a los hecho por los relevistas, Héctor Santiago y Matt Lindstrom, quienes sencillamente han estado impecables en sus labores. Entre ambos acumulan 17.1 entradas en blanco, en las que tan solo han aceptado cuatro hits, han ponchado a 14 y han dado tres bases por bolas.

La ofensiva falló en dar el batazo oportuno

Los Medias Blancas sufrieron esta noche su tercera victoria de la temporada. Una derrota que siguió el mismo guión de las dos anteriores, improductividad ofensiva en los momentos claves y un error defensivo que produjo una carrera.

Esas, básicamente, fueron las razones de mayor peso que determinaron el resultado adverso de los Sox en el inicio de esta gira de diez encuentros que comenzaron en Washington, ante los Nacionales, y que seguirá a Cleveland, donde se enfrentarán en tres juegos a los Indios, para cerrar posteriormente en Toronto, con cuatro partidos ante los Azulejos.

La ofensiva de los Medias Blancas tuvo diez oportunidades hoy para fabricar carreras con hombres en posiciones anotadora. Diez oportunidades de las cuales en solo una se sacó ventaja, fue en el séptimo inning, cuando Paul Konerko conectó su primer jonrón de la campaña.

Durante las seis primeras entradas, en la que el equipo se enfrentó a un tambaleante Gio González, la ofensiva se fue de 8-0 con hombres en posición anotadora, dejando a seis corredores en las almohadillas. Ahí en esos dos primeros tercios del encuentro se le fue básicamente de las manos el juego a los Medias Blancas, que en la temporada acumulan tan solo seis hits en 39 chance con hombres en posición anotadora.

Esto es algo que hemos dicho casi desde el primer día de la temporada. El equipo necesita producir carreras, necesita ligar con hombres en las bases, ya que no se puede depender exclusivamente de los cuadrangulares, que sin duda son buen aliado, pero que no siempre van a salir.

Pero volviendo al juego de hoy, esa improductividad de los Sox se ligó con un error defensivo de Donnie Veal, que en el séptimo inning fue aprovechado para una carrera más de los Nacionales.

La defensa de los Medias Blancas ha pecado en seis juegos consecutivos, cometiendo ocho errores que han costado seis anotaciones.

Se supone que la defensa de ese equipo sea uno de los puntos fuertes, una de las bases en las aspiraciones que se tiene para competir este año en la difícil División Central de la Liga Americana.

Aunado a lo que fue la poca ofensiva y el error en la defensa, esta noche el pitcheo del equipo fue castigado con cuatro cuadrangulares, tres contra Jake Peavy y uno ante Matt Thornton, que junto a la carrera que produjo Washington con el error de Veal terminaron marcando diferencia.

Es lamentable que esta derrota y la forma en la que se produjo empañará la jornada de Alex Ríos, quien llegó a cuatro juegos consecutivos conectado al menos un jonrón, al igual que lo hecho por Paul Konerko, quien disparó su primer vuelacercas de la campaña y se embasó en tres de cuatro oportunidades.

Un duro día para Alejandro De Aza y para la ofensiva

Los Medias Blancas no pudieran estar tarde completar la barrida en el arranque de esta temporada ante los Reales de Kansas City, frente a los que cayeron 3-1.

La derrota fue la primera de esta naciente campaña y evitó que el equipo registrarse su mejor inicio desde 1992, cuando ganaron sus tres primeros encuentros.

Las razones del revés estuvieron en la improductividad ofensiva. El equipo tan solo pudo conectar un hit en seis turnos con hombres en posición anotadora. Ese incogible fue de Alejandro De Aza, quien tuvo cuatro turnos con corredores en segundo o tercera.

Esa escasez ofensiva de los Medias Blancas fue lo que evitó que Gavin Floyd pudiera alcanzar su primer triunfo de la campaña y el equipo su primera barrida.

Hoy fue un día duro para De Aza, a quien le llegaron todos los turnos grandes, pero que tan solo pudo responder en uno para terminar el juego de 5-1, con una carrera remolcada, la única anotación fabricada por el equipo. Pero más allá de lo que fue su ofensiva, el día se le terminó de complicar al dominicano con un error en los jardines, que a la postre tendría incidencia en la tercera anotación de los Reales.

No es fácil ver que jornada como estas le ocurran a un pelotero como De Aza, quien siempre está buscando la forma de hacer al equipo mejor, de ayudar a ganar. Pero hoy no fue su día, ni el de los Medias Blancas, así que a pasar la página.

En lo que si hay que poner atención es en lo necesario de comenzar a producir carreras de forma oportuna y por otra vía fuera de los cuadrangulares, que siempre son bienvenidos, pero que no siempre van a salir, así como no salieron hoy.

De este encuentro hay que rescatar la buena labor de Gavin Floyd, quien lanzó seis entradas, en las que aceptó tres carreras -una sucia- y cuatro hits, ponchó a seis y dio una base por bolas. Así como el trabajo de Héctor Santiago, quien pitcheó tres innings en blanco.

Lo más resaltante, sin embargo, tiene que ser la jornada perfecta que tuvo Gordon Beckham con el bate, al ligar de 4-4, por tercera vez en su carrera. También lo hecho por Tyler Flowers, quien se embasó en las cuatro apariciones que tuvo en el home plate, una por hit, dos por boletos y una por golpeado.

Mañana se recibirá a los Marineros de Seattle.

Continúa el guión para este 2013

La receta fue repetida al pie de la letra y el resultado fue el mismo: una victoria para los Medias Blancas de Chicago, que han comenzado la temporada con dos triunfos en sus dos primeros juegos.

El equipo ha dejado claro en esos dos primeros desafíos los argumentos con los que espera competirá y espera hacerle frente a sus rivales en la División Central de la Liga Americana, ¿la fórmula? Buen pitcheo, ofensiva oportuna y buena defensa, aunque esta última falló en el desafío, sin embargo, no afectó en el resultado.

Esta tarde, Jake Peavy, en su primera presentación de la temporada, mostró porqué el equipo confió en é y le ofreció un contrato por dos años durante el receso de la campaña.

El derecho fue ese pitcher dominante que fue en durante la mayor parte del 2012 y cortó una cadena de seis derrota contra los Reales de Kansas City, al dominarlos por espacio de seis entradas, en las que ponchó a seis bateadores, aceptó cuatro hits y dos carreras -una sola limpia.

Durante todo el juego Peavy tuvo control de sus pitcheos, los colocó donde quería y fue ese tigre que usualmente suele desde la lomita. Eso le valió su primer triunfo de la temporada y sirvió para comandar a los Medias Blancas su segunda victoria en dos juegos, algo de mucho valor conociendo las credenciales del rival, un equipo que venció a los ChiSox en 12 de 18 encuentros en el 2012.

Pero la responsabilidad de la victoria de los muchachos dirigidos por Robin Ventura no fue solo de Peavy, hubo figuras como Adam Dunn, Tyler Flowers -quien se erige como tal por segundo juego consecutivo-, Dayán Viciedo y Alexei Ramírez, quien conectaron un jonrón cada uno y entre ellos remolcaron las cinco carreras que fabricó el equipo en el encuentro.

Lo de Flowers, aunque solo van dos juegos, es llamativo y genera mucha satisfacción, porque sabemos que no es fácil su situación. Él está en el equipo ocupando el lugar que durante las últimas ocho temporadas le perteneció a A.J. Pierzynzki, una de las figuras más querida por la afición en la última década.

Flowers conectó hoy su segundo cuadrangular del año, segundo en encuentros consecutivos, y guió con efectividad al pitcheo del equipo, que en los dos primeros juegos de la campaña solo ha permitido una carrera limpia. Sin duda, todo esto debe darle mayor confianza al receptor de los Medias Blancas para tener una buena temporada, una temporada en la que más temprano termina de ganarse a la afición y esfumará los fantasma de A.J., así lo hemos creído desde su designación como catcher titular del equipo.

La defensa hoy no estuvo del todo bien, especialmente del lado izquierdo del terreno, en el que fallaron Ramírez, por un problema de comunicación con Viciedo; el propio Viciedo, con una falla de concentración, y Dewayne Wise, quien tras un gran esfuerzo perdió una conexión por el jardín izquierdo en las postrimerías del juego.

Esos tres errores no pueden ocurrir nuevamente, no porque tengan que ser perfectos estos tres jugadores, sino que sus pecados ocurrieron  ante jugadas relativamente fáciles.

El dato: 

- Las seis carreras que han fabricado los Medias Blancas de Chicago en la temporada han sido producidas por cinco cuadrangulares.

Buen comienzo

Comenzar siempre con buen pie es una señal positiva, y eso fue lo que hicieron los Medias Blancas de Chicago esta tarde, cuando guiados por Chris Sale y Tyler Flowers arrancaron con un triunfo su andadura por la temporada 2013.

Sale, quien es el quinto pitcher más joven (24 años y dos días), maniató a la ofensiva de los Reales de Kansas City y se mostró como ese as que todos esperamos que sea en este 2013.

El zurdo de los Medias Blancas trabajó por espacio de siete entradas y dos tercios, en los que aceptó siete hits, ponchó a siete y dio una base por bolas. Fue suficiente ese trabajo para obtener su primer triunfo de la temporada y darle la primera victoria al equipo.

Así como Sale fue figura lo fue Flowers, quien lo guió detrás del home y quien lo respaldo con la única carrera que se fabricó en el juego. Fue un jonrón inmenso el que conectó el receptor de los Medias Blancas, en el quinto inning, ante el abridor de los Reales, James Shields.

Comenzar la temporada así es positivo para todos, pero especialmente para estos dos muchachos, que aún con su talento, tienen retos que asumir y compromisos que cumplir.

Sale tiene el deber de comandar al pitcheo de los Medias Blancas y Flowers la misión de reemplazar con su juego a una de las figuras del equipo en la última década, A.J. Pierzynski. La mejor forma de llevar adelante sus cometidos y de esfumar los fantasmas que pueden haber sobre ellos es iniciando la campaña de la forma en la que hoy lo hicieron.

 

Listos para competir

Durante el frío invierno hubo un cambio de aires dentro de los Medias Blancas de Chicago, que registraron un movimiento en su gerencia, que también significó un cambio en la visión de estructurar al equipo para competir en la División Central de la Liga Americana, contra los blindados Tigres de Detroit, los reforzados Reales de Kansas City y los renovados Indios de Cleveland.

 

La asunción de Rick Hahn a la gerencia general de la novena, en lugar de Kenny Williams, representó una sutil pero marcada transición ideológica en el que conjunto que por segundo años de forma consecutiva dirigirá Robin Ventura.

 

La fórmula de Hahn para estructurar a los Medias Blancas de este 2013 fue sencilla: darle profundidad al pitcheo, al recontratar a Jake Peavy y al traer a Matt Lindstrom, y proveerle un obrero a la alineación ofensiva y a la defensa, con la adición de Jeff Keppinger.

 

El nuevo gerente, al igual que Ventura, es un fiel creyente de esa máxima que señala que para ganar juegos lo que hay es que pitchear bien, defender sólidamente y batear con oportunismo.

 

“Mi prioridad siempre es el pitcheo, porque no conozco un equipo que haya podido ganar o competir sin pitcheo. Además en nuestra división, donde hay tanta ofensiva, es el pitcheo el que puede marcar diferencia y el que nos puede ayudar a ganar”, dijo Hahn cuando presentó a los Medias Blancas de Chicago de este 2013, en el Fanfest.

 

Será responsabilidad del joven zurdo, Chris Sale, comandar ese staff de lanzadores de los ChiSox, luego de registrar una sólida campaña, en el 2012, su primera dentro del cuerpo de abridores, tras haberse desempeñado como relevistas en sus dos primeras temporadas en Grandes Ligas.

 

Sale viene de liderar al equipo en triunfos (17), efectividad (3.05) y en ponches (192) estuvo a dos de dominar también ese renglón, que al final se llevó Peavy, quien será uno de los guardaespaldas del zurdo junto a Gavin Floyd, José Quintana y la combinación de Héctor Santiago y Dylan Axelrod, quienes estarán supliendo la ausencia del lesionado John Danks.

 

“Para este año me he preparado mejor, con más trabajo físico para aguantar toda la temporada y ayudar al equipo a ganar”, dijo Sale, quien será el abridor del Opening Day, el primero de abril, ante los Reales de Kansas City, en el U.S. Cellular Field de Chicago. “Con la experiencia de la temporada pasada creo que puedo hacer mejor las cosas este año”, agregó.

 

Ese quinteto será el que tenga la responsabilidad de iniciar los encuentros y de mantener a los rivales a raya hasta transferirle la carga al pitcheo de relevo, en el que estarán Addison Reed –cerrador-, Nate Jones, Donnie Veal y el que pase al bullpen entre Santiago y Axelrod. Todos ellos ahora con un año más de experiencia y curtidos de la competencia que enfrentaron en el 2012.

 

A ese grupo lo estarán guiando Matt Thornton, Jesse Crain y Matt Lindstrom.

 

“Tenemos un estupendo staff de pitcheo, en el que hay muchos jóvenes que ya tienen experiencia y saben cómo hacer las cosas, luego de que en la temporada pasada les tocara aprender en plena competencia”, expresó Ventura.

 

En medio de la aparente solidez del cuerpo de lanzadores de los Medias Blancas también hay algunas incógnitas, que serán despejadas durante la campaña y que tienen que ver con la durabilidad tanto de Sale como de Peavy y Quintana, al igual que con la consistencia de Floyd y el regreso de Danks o, en su defecto, la responsabilidad que tendrán Axelrod y Santiago de suplirlo. Esto en cuanto a los abridores.

 

En lo que tiene que ver con el relevo la mayor y quizás única duda es si Reed podrá superar los baches que tuvo en su rendimiento al final de la temporada pasada, cuando fue bateado con facilidad.

 

Ofensiva de ajustes y alternativas

El siguiente aspecto que soporta la ideología con la cual Hahn estructuró a la novena del Sur de Chicago para esta campaña tiene que ver con la ofensiva, el área que lideró y condujo al equipo a estar durante 117 días en el primer lugar de la División Central de la Liga Americana, en el 2012.

 

El gerente general, haciendo un uso calculado de los recursos financieros del equipo, no se hizo de grandes nombres para suplir las necesidades de los Medias Blancas.

 

En ese sentido la mayor adquisición fue la de Jeff Keppinger, quien llegó a la organización para proveerle mayor habilidad y profundidad en los fundamentos ofensivos a la alineación que se planteé Ventura.

 

“Keppinger es ese jugador que nos puede funcionar como Marco Scutaro le funcionó a los Gigantes de San Francisco el año pasado y ya todos sabemos lo que hicieron los Gigantes (fueron los campeones). Jeff es un bateador que pone a bola en juego, que se embasa y se poncha poco, que sabe hacer lo necesario para ayudar al equipo a hacer carreras y a ganar”, explicó Hahn.

 

Keppinger será el reemplazo de Kevin Youkilis, a quien los Medias Blancas obtuvieron a mitad de campaña y a quien dejaron ir en la agencia libre.

 

El utility, quien se desempeñará principalmente como tercera base y segundo bate, viene de registrar su mejor año en Grandes Ligas, con los Rays de Tampa Bay, al ligar para .325, con nueve jonrones, 40 carreras remolcadas y porcentaje de embasado de .367.

 

“Creo que Keppi nos dará muchas oportunidades de hacer jugadas y de crear situaciones para hacer carreras”, expresó Ventura.

 

La ausencia que los Medias Blancas no pudieron suplir con alguna contratación en este invierno fue la del receptor A.J. Pierzynski, quien se fue a los Rangers de Texas a través de la agencia libre.

 

No será fácil encontrarle sustituto ofensivo a Pierzynski, quien era el tercer zurdo en la alineación titular de Ventura, en el 2012. Pero los patiblancos confían en que este es el momento para que florezca el talento de Tyler Flowers, receptor que adquirieron como pieza central del cambio que realizaron en el 2009 con los Bravos de Atlanta, equipo al que enviaron a Javier Vázquez.

 

Cubriéndole las espaldas a Flowers estará el venezolano Héctor Giménez, quien puede batear a los dos lados y los Medias Blancas piensan que además de como cátcher suplente lo pueden emplear como emergente, primera base o jardinero, cuando haga falta.

 

“Nosotros sabemos que Tyler se va a ponchar más y que quizás no va a tener el promedio de A.J., pero confiamos en que él puede dar más jonrones y mantener un buen porcentaje de embasado, con más bases por bolas”, argumentó Hahn.

 

Chicago espera que Paul Konerko, el capitán del equipo, tenga un repunte con su bate, luego de caer en horas bajas durante la segunda mitad de la campaña anterior, afectado por molestias en sus piernas y en su muñeca izquierda, en la que presentaba astillas de huesos.

 

La misma esperanza de resurgir tiene el equipo con el campocorto, Alexei Ramírez, quien no rindió en la campaña anterior al nivel que lo venía haciendo.

 

La consistencia que puedan presentar Alex Ríos, quien viene de su mejor temporada en Grandes Ligas (25 jonrones, 91 carreras remolcadas y .304 de promedio), y Adam Dunn, el Regreso del Año en la Liga Americana en el 2012, tras dar 41 cuadrangulares e impulsar 96 carrera, será fundamental para los Medias Blancas, que contaron con ellos como piezas estelares en la campaña pasada.

 

Dayán Viciedo y Alejandro De Aza tendrán que ratificar el nivel mostrado hace un año. En el caso del cubano debe seguir avanzando en su desarrollo como slugger, mientras que el dominicano está en la obligación de fungir nuevamente como la chispa del equipo.

 

Gordon Beckham es la mayor incógnita en la ofensiva de Ventura, ya que el segunda base no ha podido rendir con su bate en las últimas tres campañas y ya el tiempo y la paciencia del equipo, que ya tiene listo a Carlos Sánchez en ligas menores, pudiera estar llegando a su fin.

 

Línea central de primera

La tercera base ideológica de Hahn en la construcción de los Medias Blancas para esta temporada es la defensa.

 

La línea central del equipo luce fortalecida con el establecimiento de Flowers como el cátcher de todos los días, al presentar él mejores argumentos para mantener a raya a los rivales cuando estén en las bases, al tiempo que muchos de los lanzadores de los Medias Blancas se sienten más confiados con él a la hora de lanzar bajito y de mezclar sus pitcheos.

 

Alrededor de la segunda almohadilla, con Alexei Ramírez y Gordon Beckham, Chicago cuenta con dos fildeadores que abarcan mucho terreno, que se entienden muy bien y que en las pasadas temporadas han sido de las mejores parejas en ese cojín.

 

De Aza será el responsable de defender la pradera central, una misión que mostró en la temporada anterior que la puede llevar adelante exitosamente, por su velocidad y alcance.

 

Defensivamente la aparente debilidad de los Medias Blancas estaría en la primera base, posición que se encargarán de custodiar Adam Dunn y Paul Konerko, dos jugadores con limitaciones en sus movimientos laterales.

 

La gran pregunta de Hahn en este equipo que construyó, es si con lo que tiene, aún funcionando a la perfección, puede competir con los todopoderosos Tigres de Detroit.

 

“Es difícil, porque ellos tienen un muy bien equipo, pero el año pasado nosotros tuvimos muy cerca de vencerlos, si jugamos bien lo podríamos hacer este año, para eso nos preparamos y, una vez más, tenemos el pitcheo para competir con cualquier ofensiva”, dijo el gerente general.

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