Author Archive

Fundamentos

Cada vez es más difícil digerir las derrotas y aceptar que los Medias Blancas se han convertido en uno de los peores equipos de Grandes Ligas, en esta temporada.

Pero con juegos como el de hoy la verdad es que no se puede pensar de otra forma.

Los Sox han fallado en esta campañas en muchos aspectos: ofensiva, defensa y hasta en el pitcheo. Lo más sorprendente, sin embargo, es ver como se ha fallado repetidamente en los fundamentos del juego, en el abc, en esos aspectos que nos enseñan cuando somos niños y comenzamos a jugar.

Hoy, en medio de esos errors de fundamentos, le tocó el turno al corrido de bases;, que ha sido también uno de los aspectos que ha atentado en contra del equipo este año.

Los Medias Blancas fallaron en tres corridos de base esta tarde que bien cambiaron el destino del juego y los llevaron a su décima derrota consecutiva, algo que no sucedía en más de 20 años.

El no ejecutar los fundamentos have que ganar sea aún más difícil, así como el ver los juegos se haya convertido prácticamente en un acto de masoquismo para los aficionados.

A 30 años del winning ugley, los Sox se han vuelto un equipo de loosing ugley.

Adiós a Jesse Crain

La decepcionante temporada de los Medias Blancas de Chicago llevó a la gerencia a desprenderse de uno, si no el mejor, relevista del equipo en los últimos tres años.
Los Sox transfirieron esta tarde a Jesse Crain a los Rays de Tampa Bay dando otro pasó en ese proceso de reconstrucción que se debe hacer pensando en tener un próximo futuro exitoso.
Crain estaba en el último año de su contrato de tres y pese a estar en la lista de lesionados, por molestias en su hombro derecho, los Rays lo quisieron porque saben que es un relevista que cuando se recupere puede marcar diferencia, así como lo hizo con los Medias Blancas el tiempo que estuvo activo.
La gerencia de los Sox no recibió de inmediato nada a cambió y tampoco hay porqué tener prisa. El equipo está analizando al pelotero que mejor beneficio les traiga para sus planes futuros, obviamente están buscando en el sistema de ligas menores de los Rays a ese muchacho que cubra el valor de Crain.
En las granjas de los Rays hay mucho que escoger, sin embargo, no todo está disponible y a la orden de los Sox, lo que hace que el estudio de la selección que se haga sea profundo, para así sacarle el mayor provecho a la transacción.
Crain es el segundo lanzador de los Medias Blancas que es transferido en este julio y podría no ser el último. Los Sox están recibiendo ofertas por Jake Peavy, el abridor más cotizado en el mercado en estos momentos. Elloa solo aguardan por la mejor oferta, una movida inteligente, pues hay que pensar en cómo rearmar filas y ganar en el futuro.

Decepción, lo que dejó la primera mitad

Comenzar la segunda mitad de la temporada siendo uno de los tres peores conjuntos de las Grandes Ligas, con récord de 37 victorias y 55 derrotas, no estaba ni en las peores proyecciones de los Medias Blancas de Chicago para este año.

 

Luego de dominar la División Central de la Liga Americana durante la mayor parte de la campaña pasada –estuvieron 117 días en el primer lugar- y quedar fuera de los playoffs, los Sox hicieron algunos cambios pensando en fortalecer su opción para luchar durante toda la temporada, sin decaer como lo hicieron en las dos últimas semanas del 2012.

 

Pero tres de las cuatro columnas que soportaban la estructura de los Medias Blancas para este año se derrumbaron sin siquiera dejar posibilidad de levantarlas en la carrera y darle opción al equipo de recomponerse para batallar.

 

La ofensiva nunca fue lo que se esperaba que podía ser en la primera mitad, Paul Konerko -.249 de promedio al bate, con siete jonrones y 30 remolcadas- no pudo producir de forma consistente; Jeff Keppinger -.246, con seis dobles, un triple, dos jonrones y porcentaje de embasado de .274-, y la apuesta de por Tyler Flowers -.205, ocho jonrones y 22 fletes-, después de un prometer arranque, se perdió.

 

La falta de producción de estos tres hombres fracturaron la alineación del equipo, creando huecos en el segundo puesto al orden –Keppinger-, en el quinto –Konerko- y en el octavo –Flowers-.

 

Sería injusto, también, solo señalarlos a ellos como la principales causa de la debacle ofensiva de los Sox, porque en ella también tiene responsabilidades Alejandro De Aza, quien pese a sus12 jonrones –tope personal en una campaña- y 44 remolcadas, no ha cumplido cabalmente con su trabajo de primer bate. Su porcentaje de embasado es de .327, el segundo más bajo en las Grandes Ligas entre los peloteros que califican para el título de bateo. Además es quien más se ha ponchado (90) en las mayores ocupando el primer puesto de la alineación.

 

Adam Dunn, pese a terminar con sólidos registros de cuadrangulares (24) y carreras remolcadas (60), fue inconsistente en su contribución ofensiva durante los dos primeros meses de la campaña, en los que dio 12 jonrones e impulsó 28 anotaciones, dejando un promedio al bate de .156, con un porcentaje de embasado de .246, con slugging de .387 y .633 de OPS.

 

Estos factores ofensivos hicieron que los Medias Blancas no figuraran por encima del décimo peldaño, en la Liga Americana, en ninguna de las siguientes estadísticas: promedio al bate (249, décimos), carreras anotadas (345, últimos), jonrones (89, duodécimos), boletos recibidos (229, últimos), porcentaje de embasado (.310, penúltimos), slugging (.686, duodécimos), OPS (.385, duodécimos), average con hombres en las bases (.254, décimos) y extrabases (240, decimoterceros).

 

Defensa, la caída del segundo pilar

Aunado a la debacle en su bateo, los Medias Blancas presentaron marcadas gritas en su fortín, que al final de la primera mitad terminaron siendo hoyos negros.

 

La defensiva de los Sox fue la tercera que más errores cometió en la primera parte de la campaña, al fallar en 60 oportunidades, sin contar los 14 pasbol –la segunda mayor cantidad en la liga- que cometieron de forma combinada los receptores.

 

Dentro del equipo la caída de la defensa, que se suponía era uno de los pilares más robustos del conjunto en este 2013, no tiene sentido ni explicación, por lo que, quizás, se ha convertido en el área que más a afectado al desempeño de la novena.

 

En lo factico, los errores de los fildeadores de los Sox le ha permitido a los rivales anotar 38 carreras más, que parecieran no ser muchas. Sin embargo, cuando se revisa y se ve que de los 92 encuentros disputados por el equipo 72 se han definido por tres o menos carreras, se puede identificar el impacto de esos pecados defensivos.

 

La línea central de los Medias Blancas es la que más errores tiene en las mayores. El receptor, Tyler Flowers, cometió cuatro errores; el segunda base, Gordon Beckham, acumuló siete; el campocorto, Alexei Ramírez, falló 14 veces; y el jardinero central, Alejandro De Aza, pecó en seis ocasiones. En total son 31 errores, más de la mitad del total del equipo, cometidos por la línea central.

 

Sin ofensiva y con esas gritas defensivas los Sox tenían que hacer magia para no estar últimos en su división, para la pausa del Juego de Estrellas.

 

Bullpen, la caída del tercer pilar

Si la defensa era una de las bases en la estructura de los Medias Blancas, en la conquista del éxito este año, el bullpen no lo era menos.

 

La gerencia de Chicago contaba con un staff de relevo que fuera confiable, sólido y consistente, tras lo visto el año pasado, en el que muchos de sus brazos jóvenes tuvieron que desarrollarse bajo la dura y sufrida competencia. Pero la confiabilidad, consistencia y solidez del cuerpo de apagafuegos fue intermitente en la primera mitad de la temporada.

 

Los relevista de los Medias Blancas fueron los que registraron la tercera efectividad (4.15) más alta de la Liga Americana, los segundos con el whip más alto (1.43), los segundos con el promedio ofensivo más alto permitido a los rivales (.257), los segundos con más bases por bolas otorgadas (126) y los cuartos con menos ponches (.249).

 

Esa caída del bullpen también impactó a los Sox en la primera mitad, que cerraron con 18 juegos por debajo de .500 y con una desventaja de 14 juegos con los Tigres de Detroit, el líder de la División.

 

Abridores sacaron la cara

Solo el staff de abridores pudo mostrarse como un pilar fuerte, blindado, como se suponía que lo fuera.

 

Los Medias Blancas fueron estructurados este año en base a su pitcheo abridor, contando con la profundidad y el talento que en ese staff tenían, y éste no los ha defraudado.

 

Los iniciadores de los Sox tuvieron la cuarta mejor efectividad (3.94) de la Liga Americana antes de la pausa del Juego de Estrellas. Además fueron los que menos hits permitieron (781), los segundos con menos carreras concedidas (243), los quintos que menos bases por bolas dieron (150) y los que más poncharon (488), los segundos con el mejor promedio al bate permitido a los rivales (.247) y los terceros con el mejor whip (1.22).

 

Chris Sale, quien representó al equipo en el clásico de mitad de temporada, fue el pitcher de mejor rendimiento, registrando 2.85 de efectividad –cuarta mejor en el circuito-, con un whip de 1.01 –el tercero más bajo- y 131 ponches –quinto-.

 

José Quintana (4-2, con 3.71 de efectividad), Héctor Santiago (3-5, 3.30), John Danks (2-6, 4.31), Dylan Axelrod 3-6, 5.33) , Jake Peavy (6-4, 4.30) –lesionado- y Gavin Floyd (0-4, 5.18) –lesionado- también han aportado para el buen registros del staff de abridores.

 

Por venir

Con la decepcionante primera mitad que tuvieron los Medias Blancas no es secreto que los cambios y movimientos de reestructuración están por venir.

 

Hace una semana los Sox pactaron con los Medias Rojas de Boston una transacción en la que se desprendieron del veterano relevista zurdo, Matt Thornton, por quien adquirieron al jardinero de 22 años de edad y bateador derecho, Brandon Jacobs, quien se encuentra en doble.

 

Antes de eso la gerencia del equipo comenzó a mover sus piezas internas, al ascender de triple A al prospecto de la receptoría, Josh Phegley, quien pasó a ser el titular de la posición, desplazando a Flowers.

 

Phegley, quien aún se está desarrollando, tuvo un buen impacto en la primera semana que tuvo de acción en las mayores, al conectar tres jonrones y remolcar nueve carrera.

 

En esta etapa de reagrupamiento los Sox podrían utilizar a algunas de sus piezas de valor para adquirir fichas nuevas para el futuro y para aligerar la carga de la nómina.

 

Jesse Crain (2-3, con efectividad de 0.74), Matt Lindstrom (2-3, con 2.87), Peavy y Danks son los hombres del pitcheos que podrían ser transferidos. Mientras que en el bateo estarían el jarinero, Alex Ríos (19 dobles, dos triples, 11 jonrones, 40 carreras remolcadas y 46 anotadas, además de 19 bases robadas); el campocorto, Ramírez (24 dobles, un jonrón, 21 fletadas, 36 anotadas y 20 bases robadas); el segunda base, Beckham (.335, nueve dobles, un triple, dos jonrones, 13 carreras impulsadas y 19 anotadas). Además de Dunn, De Aza y Keppinger.

 

El gerente general del equipo, Rock Hahn, se mostró abierto a hacer cualquier cambio que ayude a fortalecer a su equipo para futuras campañas, apuntando a la próxima, por lo que mover piezas jóvenes, principalmente de su staff de abridores, no está en sus planes.

 

La segunda será una mitad de movimientos, pruebas, ajustes para los Medias Blancas, que también le darán oportunidades a algunos de sus prospectos de mostrar lo que tienen.

Explotó la ofensiva y Alex Ríos se creció

Hacía falta un juego como el de los Medias Blancas anoche, frente a los Tigres de Detroit.

Para los peloteros, para los aficionados era necesario un juego así, en el que la ofensiva hiciera explosión y acabara con su rival, no con uno cualquiera, sino con los Tigres de Detroit, el equipo que los dejó fuera de carrera la temporada pasada a falta de dos semanas para el fin.

Los Sox lograron ayer frente a los Tigres y ante su as, Justin Verlander, quien había sido el verdugo del equipo, ganándole 12 de los últimos 13 enfrentamientos, registrando una efectividad de 2.23, su mejor juego ofensivo de la campaña.

Fueron 23 los hits y 11 las carreras que fabricó la alineación de los Medias Blancas anoche. Ambas cifras son ahora las máximas en un encuentro para el equipo en esta temporada. En ese mismo juego se impuso tope de carrera anotadas en una entrada, con siete en la octava, en la que abrieron el encuentro a su favor, luego de llegar a ese tramo empatados a una carrera.

Individualmente hubo múltiples figuras destacadas, siendo la de mayor impacto Alex Ríos, quien estuvo perfecto con el madero, al conectar seis indiscutibles en seis oportunidades. Esos seis hits le permitieron empatar la marca del equipo y de la Liga Americana, quedando a tan solo uno del récord en las mayores, en posesión de Wilbert Robinson, con los Orioles de Baltimore, y Rennie Stennett, Piratas de Pittsburgh.

Alex, además, se erigió como el primer bateador en la carrera de Verlander, que le conecta cuatro hits en un juego.

Pero a la par del puertorriqueño destacaron en la ofensiva de los Medias Blancas, Dayán Viciedo, con su primer encuentro de dos jonrones en Grandes Ligas, y Adam Dunn, quien ligó el cuadrangular que puso arriba a los Sox en el octavo inning y remolcó tres carreras.

Todo eso sirvió para drenar la decepcionante campaña que hasta el momento registran la tropa de Robin Ventura, que se encuentra en el último lugar de la División Central de la Liga Americana, con récord de 35-52, a 13 juegos de desventaja con los líderes, los propios Tigres.

También valió esa paliza para respaldar otra gran actuación de José Quintana, quien en ocho entradas aceptó seis hits y tres carreras, ponchó a siete bateadores y dio una base por bolas.

El colombiano no había tenido fortuna en sus previas siete presentaciones, en las que no había decisión pese a haber lanzado de buena forma. Pero ayer ese respaldo de la ofensiva lo ayudó a acreditarse apenas su cuarta victoria de la campaña.

Como dijo Alex Ríos luego del encuentro: “Necesitábamos un juego así desde hace tiempo”.

La metamorfosis de John Danks

Cada vez que a un lanzador se le somete a una operación en el hombro de su brazo de pitchear las probabilidades de regresar y ser exitoso están en su contra, por ser el hombro la pieza central en lo que es la acción de tirar una pelota.

Además, las intervenciones que se realizan en el hombro tienden a restarle fuerza y velocidad a los envíos, debido a ello los lanzadores, en el mayor de los casos, deben mutar y cambiar su estilo de pitchear, un proceso que lleva tiempo.

En el caso de John Danks pareciera que ese tiempo no ha tomado mucho. El zurdo de los Medias Blancas, quien hace un año era el número uno de la rotación del equipo, tras firmar un jugoso contrato de cinco años y 65 millones de dólares, ha logrado consistencia y efectividad en las últimas presentaciones, en las que se ha enfrentado a los Mets de Nueva York, a los Orioles de Baltimore y a los Rays de Tampa Bay. Ante todos ellos ha trabajado al menos siete entradas, en las que ha permitido tres o menos carreras limpias.

La adaptación de Danks, quien perdió un par de millas por hora en la velocidad de sus pitcheos, luego de la operación, ha pasado básicamente por ser un lanzador más fino en la localización de sus envíos, en trabajar en las esquinas y alrededor de la zona de strike, sin darse el lujo de vender pitcheos en el medio del home plate o altos en la zona.

Esa metamorfosis, que prácticamente ha obligado al zurdo de 28 años de edad a ser perfecto en la ubicación de sus lanzamientos, le ha permitido registrar seis aperturas de calidad en las nueve presentaciones que ha tenido esta campaña. Lamentablemente para él, como ha sucedido con los otros iniciadores del equipo, la ofensiva del equipo no lo ha respaldado y su récord tan solo muestra dos victorias y seis derrotas, incluyendo la que se le endosó el pasado domingo, frente a los Rays, a lo que contuvo en cinco hits y tres carreras, en siete entradas, en las que además ponchó a cinco y dio dos bases por bolas.

Lo que ha mostrado Danks, quien incluso este año en medio de ese proceso de reajuste realizó una de las mejores presentaciones de su carrera -fue el ocho de junio ante los Atléticos de Oakland, a los que dominó en ocho innings, en los que aceptó tres hits y una carrera, además ponchó a seis y dio un boleto-; es para celebrar en medio de la decepcionante campaña de los Medias Blancas.

El zurdo ha mostrado que todavía puede ser efectivo y que todavía puede sacar outs y ayudar en el futuro del equipo, independientemente de cuál sea la ruta que la gerencia decida tomar en este verano, en el que se vislumbran profundos cambios.

 

Jesse Crain, una luz en la oscuridad

Pocos han sido los motivos que los Medias Blancas han tenido durante esta temporada para celebrar y hacer sentir emocionado a los aficionados.

Una de esas razones que no ha permitido que la noche de los Sox sea completamente negra es Jesse Crain, el mejor relevista del momento en las Grandes Ligas.

Recuerdo que cuando los Medias Blancas adquirieron a Jesse de la agencia libre, el 20 de diciembre del 2010, su contratación pasó un poco por debajo de la mesa debido a toda la euforia que había tras la firma, unos días antes, de Adam Dunn, el hombre de poder que prometía hacer estallar el U.S. Cellular Field con sus cuadrangulares.

En medio de esa algarabía que cegó a más de uno, hubo algunas voces que insistían y sostenían que la mejor adición para el equipo que iba a competir en el 2011 era la del lanzador derecho, quien dejó a los Mellizos de Minnesota, equipo con el que llegó a las Grandes Ligas y se convirtió en uno de los más seguros y efectivos apagafuegos, para sumarse a las filas de los Sox.

Hoy, a dos años y medio de esa transacción que trajo a Crain a los Medias Blancas, el pitcher canadiense le ha dado la razón a quienes apostaron por él.

Hoy Jesse se ha convertido en el mejor relevista -no cerrador- de las mayores y lo ha hecho escribiendo su nombre en el libro histórico de récords de los Sox, al realizar 28 presentaciones de forma consecutiva en la temporada sin permitir carreras, quebrando la marca de la franquicia que estaba en posesión de J.J. Putz, quien lo había hecho en el 2010.

Para Crain debió ser un momento especial ese en el que impuso este nuevo registro, porque lo hizo precisamente frente al equipo con el que se desarrolló y llegó a Grandes Ligas, los Mellizos.

Ese récord, como casi todo lo que ha hecho en la campaña Crain, fue un halo de alegría para el terrible momento que atraviesan los Medias Blancas, hundidos en el último lugar de la División Central de la Liga Americana.

Por esa marca y por sus registros de una victoria, una derrota, efectividad de 0.55, 43 ponches, 32.2 innings, nueve boletos; es que Jesse Crain ha sido una, quizás la única, satisfacción de los Medias Blancas en una campaña, en la que el equipo incluso pudiera terminar sin él.

Felicitaciones Jesse

Resistencia

Los Medias Blancas están probando la resistencia de cada uno de sus miembros y de cada uno de sus fanáticos.

El equipo de Chicago ha sido capaz de encontrar las mil y un forma de perder juegos en esta temporada, que a medida que marcha se van hundiendo en la fondo de la División Central de la Liga Americana, en la que se encuentran ahora con récord de 29 triunfos y 39 derrotas, a diez juegos y medio de desventaja con los líderes, Tigres de Detroit.

Comprar una victoria se ha convertido en un misión imposible para los Sox, que han perdido cinco de los últimos seis.

Hablar de las razones de la debacle de los Medias Blancas es caminar sobre mojado, porque siguen siendo las misma que aquí hemos expresado durante casi toda la campaña: ofensiva, defensa, bullpen y errores mentales, lo único que se salva es el staff de pitcheo abridor, pese a algunas fallas en las últimas semanas.

En estos momentos pareciera un hecho que al llegar julio los Sox serán uno de los equipos más activos en el mercado de venta. La única forma de que eso no suceda es que comiencen a jugar bien y sean consistente, lo que no han podido lograr en 68 juegos este año.

La resistencia está aprueba.

La lluvia ¿de errores?

Los Medias Blancas sufrieron hoy su cuarta suspensión de la temporada en Chicago debido a las condiciones climáticas que se esperan para esta tarde, en la que el anuncio es de tormenta.

Este juego contra los Azulejos de Toronto aún no ha sido reprogramado, pero el mes de agosto es el que mejores opciones ofrece para que se puede efectuar.

Los Sox ya tiene juegos pendiente con los Indios, los Mellizos y los Cachorros. El de Cleveland se jugará en una doble cartelera, el 28 de junio. El de Minnesota se efectuará el 9 de agosto en otro doble juego, mientras que el de los Cachorros se disputará el 8 de julio.

Pero las condiciones climáticas no han sido del todo un problema para los Medias Blancas, o por lo menos no como sí lo ha sido la lluvia de errores que la defensa del equipo ha cometido.

Los Sox son el cuarto equipo con más pecado en la Liga Americana esta temporada, con 42. Sin contar que los receptores han registrado 11 pasbol de forma combinada. En su mayoría esas fallas han significado carreras en contras para el equipo, que en esta temporada ha visto como la defensa, que se suponía fuera una de las bases del éxito de los Medias Blancas, se ha venido abajo.

Los 42 errores de la defensa de los Medias Blancas le han cargado 23 carreras sucias a los lanzadores, una cantidad que al ir al detalle de las situaciones en las que se han cometido esos fallados y revisar lo que han generado se podría ver que al menos un tercio más se les ha cargado a los pitchers como limpias.

Pero manteniéndonos con esa cantidad neta, de 23 anotaciones sucias, igualmente se puede comprobar el duro impacto que ha tenido en el registro de victorias y derrotas del equipo. En lo que va de campaña campaña los Medias Blancas han definido 50 de 63 juegos por tres o menos carreras, quedando con marca de 25-25 en esos juegos, que se desglosan de la siguiente manera: por una carrera 10-12, por dos carreras 8-8 y por tres carreras 7-5.

Para un conjunto al que durante toda la campaña se le ha hecho difícil fabricar carreras, el que la defensa se haga aguas es prácticamente el colmo de los males. Así se vio una vez más el martes cuando teniendo oportunidades de lograr su cuarta victoria en fila, por segunda vez en la campaña, cayeron 7-5, en diez entradas frente a los Azulejos.

La defensa, especialmente en lo que al receptor titular, Tyler Flowers, ha dejado mucho que desear en los Medias Blancas, que continúan últimos en la División Central de la Liga Americana, con récord de 28-35, a ocho juegos de los líderes, Tigres de Detroit.

Despegue fallido

Luego salir airosos del maratónico juego del pasado miércoles, frente a los Marineros de Seattle, pensabamos que los Medias Blancas iban a tomar un impulso importante para retomar definitivamente el sendero del triunfo.

Sin embargo, no ocurrió así.

Los Sox vieron recrudecer sus falencias en el primer encuentro de la serie de cuatro que están disputando desde ayer frente a los Atléticos de Oakland.

La ofensiva que esta ve fue capaz de fabricar hasta cuatro carreras, dándole ventaja de tres al abridor colombiano, José Quintana, falló en dar el batazo decisivo para abrir el encuentro. Especialmente en el quinto inning, que bien pudo haber sido el gran episodio. Pero solo se fabricó una carrera.

En esta oportunidad sería injusto cargarle la mayor responsabilidad de la derrota -la novena en los últimos diez juegos para el equipo- a la ofensiva, que repetimos le respaldo y ventaja de tres carreras a Quintana en el tercer inning.

Fue el pitcheo, específicamente el abridor, el que no cumplió en esta oportunidad, pese a todo el coraje y la lucha que tuvo sobre la lomita Quintana, quien sin estar en su mejor día batalló para mantener a los Medias Blancas en competencia.

Sin embargo, eso no bastó, porque la ofensiva de los Atléticos lo castigó con cuatro jonrones -la mayor cantidad que le conectan en un juego esta temporada-. Eso luego de haber retirado a los primeros 11 hombres a los que se enfrentó.

Pero lo que le sucedió a Quintana no es más que otra muestra del débil y difícil momento por el que atraviesan los Sox y del cual pareciera no haber salidas próximas, aun cuando el deseo es que esta pesadilla acabe pronto.

En los últimos 11 juegos, de los cuales el equipo ha ganado dos y en una oportunidad llegaron a caer ocho veces de forma consecutiva, cadena detenida en la victoria frente a Seattle, el miércoles, en ese juego de 16 entradas; el pitcheo abridor ha tenido inconvenientes, al permitir 35 carreras, la mayor cantidad en un lapso de 11 encuentros en esta campaña.

Lo menos que necesitan los Medias Blancas ahora es que su pitcheo, en especial el abridor, se venga abajo en estos momentos. Hay que recordar que esa ha sido la parte más consistente y efectiva de todo el equipo en este 2013.

Momento crítico

Hace una semana los Medias Blancas estaban en su mejor momento de la temporada, al haber ganado nueve de sus últimos 12 juegos, nivelando su récord en 24-24. Inclusive lograron su primera barrida de la campaña, la cual ocurrió frente a los Marlins de Miami.

Al parecer todo eso fue un espejismo, fue una alegría de tísico, porque luego de ese dulce lapso el equipo ha entrado en un oscuro hoyo al cual todavía no se le ve fin.

Los Sox han perdido siete juegos en fila, su peor cadena de la campaña y han caído a un máximo de siete juegos por debajo de .500 (24-31). La razón de ese desastroso récord está en la ofensiva, la más deficiente de la Liga Americana y la segunda más improductiva de las mayores, solo superada por la de los Marlins.

Pareciera que a la ofensiva de los Medias Blancas se le olvidó batear, se le olvidó cómo hacer carreras y cómo ganar de la noche a la mañana.

En esta cadena adversa, que comenzó con una barrida en contra por parte de los Cachorros de Chicago y que siguió con otra barrida por parte de los Atléticos de Oakland, la alineación de los Sox solo ha fabricado 11 carreras y ha sido blanqueada en tres oportunidades.

Los inconvenientes de la ofensiva han sido muchos, pero vamos a tratar de simplificarlos en dos aspectos: bateo oportuno y capacidad para embarsarse.

Los Medias Blancas de este 2013, a diferencia de los de la temporada anterior, han sido un equipo que no han encontrado la fórmula para ser consistentes en su oportunidad ofensiva, especialmente con hombres en posición de anotar. Los Sox son el tercer peor equipo en Grandes Ligas promedio al bateo con corredores en segundo o tercera, con un registro de .228. Hace un año eran de los mejores.

A eso se le suma la incapacidad que están teniendo para embasarse con regularidad (son antepenúltimos en ese renglón en Grandes Ligas, con porcentaje de .228), lo que llama más la atención y causa mayor conmoción, ya que en este equipo hay hombres que históricamente se han caracterizado por ser bateadores que están constantemente en las almohadillas, como Adam Dunn (.251) y Jeff Keppinger (.237), ambos sin embargo se encuentra entre los diez peores de las mayores en porcentaje de embasado este campaña.

Un equipo que no se embase es un equipo que no puede producir carreras y el mejor ejemplo es lo que está pasando con los Medias Blancas, más allá de su falta de oportunidad.

Entre estos dos aspectos está básicamente la razón del porqué los Sox son en estos instantes el peor equipo de la Liga Americana en carreras anotadas y el segundo más pobre -en ese renglón- en las Grandes Ligas, habiendo registrado

Adam Dunn ha perdido su foco ofensivo esta temporada, en la que no ha logrado ser consistente en la producción de carreras y ha visto caer su porcentaje de embasado

Adam Dunn ha perdido su foco ofensivo esta temporada, en la que no ha logrado ser consistente en la producción de carreras y ha visto caer su porcentaje de embasado.

solo 188 carreras.

Ahora en el mal momento por el que se está atravesando la tensión y la desesperación pudiera ser un factor que agrave la situación, al no conseguir los resultados positivos. De ahí que ya se hayan visto a algunos hombres queriendo hacer de más con su bate, queriendo conectar tres jonrones en un mismo turno, lo que es imposible.

Este es el momento de rearmar filas y de recomponer lo que no está funcionando. Eso se debe hacer pronto y rápido, porque ya estamos en el tercer mes de temporada y esta se nos puede ir de las manos.

Hay que comenzar a ganar

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.