El mito de la culpa ofensiva

Los Medias Blancas han perdido cuatro juegos consecutivos y han caído en la peor marca de la campaña. Por primera vez, el conjunto del sur de Chicago tiene seis juegos por debajo de la marca de .500.

Ante el pobre desempeño del equipo que dirige Robin Ventura ya hay muchos señalando culpables y responsables, pero hay que ser honestos, jugar a ser jueces en estos momentos tampoco es muy responsable, así como echarle la culpa de todo a un área u otra del equipo.

Lamentablemente, los Medias Blancas han sido un conjunto irregular durante todo lo que va de temporada. Cuando el equipo ha bateado, y bien que lo ha hecho durante la mayor parte de la campaña, el pitcheo no ha estado presente y viceversa.

Entre quienes quieren un culpable hay los que señalan a la ofensiva del equipo como la responsable del mal momento que se vive, solo porque el equipo, en las ocho derrotas que tienen en los últimos diez juegos, ha hecho 35 carreras, bateando solo para .245.

Sin embargo, repasemos que la ofensiva de los Medias Blancas a lo largo de la temperada es la quinta con más carrera producidas en la Liga Americana, con 333; además es la cuarta con más encuentros de cuatro o más carreras, con 43, y es sexta en carrera por juego, con un promedio de 4.38.

¿Cómo entonces echarle la culpa a una ofensiva que está entre las más productivas de la liga?

Muchos se olvidan que para esta temporada una de las bases en las cuales estaba sustentada el éxito del equipo era el pitcheo, pero tras 76 juegos el staff de pitcheo ha dejado una gran deuda pendiente y es ahí por lo que el equipo no ha encontrado regularidad en la campaña.

El pitcheo de los Medias Blancas ha tenido esporádicos tiempos de consistencia.

El staff de lanzadores de Chicago registra la segunda peor en efectividad (4.39) y whip (1.42) de la Liga Americana, es el que más bases por bolas tiene (289). Además en 47 juegos han aceptado cuatro o más anotaciones, ubicando en el tercer lugar en lado negativo de ese departamento. Todo eso ha creado una bomba de tiempo para los Medias Blancas que poco a poco ha comenzado a explotar sin que se haya encontrado la manera de detenerla.

Poniendo esos números en contextos nos damos cuenta que mientras que la ofensiva, una de las más productivas de la liga, registra un promedio de 4.38 carreras por juegos, el pitcheo concede 4.39.

En otra comparación tenemos que mientras que el equipo acumula 43 juegos de cuatro o más carreras producidas por la ofensiva, el pitcheo tiene 47 juegos de cuatro o más carreras permitidas.

¿Se entiende el punto ahora?

Sí, exacto. Es el pitcheo el que ha defraudado en lo que va de campaña. La ofensiva ha hecho su trabajo, claro que uno quisiera que todos los días se hicieran diez o doce carreras, pero eso es vivir en un mundo imaginario, porque la ofensiva es una de las áreas más variantes del béisbol, es por ello que aún cuando se falla en siete de diez veces todavía se dice que es bueno, sobresaliente.

Así que no todo es culpa de la ofensiva, dejemos el mito creado por la repugnante actuación ofensiva del equipo en el 2013.

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