Un invierno con mucho por hacer

La decepcionante temporada que registraron los Medias Blancas de Chicago, en este 2013, expuso a la luz un torrente de deficiencias en las estructura del equipo, pero a la vez dio visos de soluciones.

 

Los Medias Blancas cerraron unas de las peores campañas en la historia de la franquicia, al perder 99 juegos y ganar tan solo 63.

 

En este 2013, cuando la novena del sur de Chicago estuvo celebrando los 30 del “Winning Ugly”, se mostraron como un equipo sin fundamentos, faltos de orientación y fueron la antítesis de ese conjunto que pasó a la postemporada en 1983, siendo ahora el “Losing Ugly”.

 

Los dirigidos por Robin Ventura, que en el 2012 tuvieron una actuación sorpresiva, dominando la División Central de la Liga Americana por más de cien días (117) y fallaron en llegar a la postemporada perdiendo el fuelle en las dos últimas semanas, erraron en aspectos básicos esta campaña, como en la defensa y en el corrido de las bases.

 

Hace un año los Medias Blancas fueron el equipo con el mejor porcentaje de fildeo (.988) del joven circuito, este año registraron el segundo peor (.980). Estuvieron a punto de convertirse en el primer equipo desde 1915 -cuando lo hicieron los Atléticos de Filadelfia-, en registrar una debacle tal de un año a otro en su aspecto defensivo.

 

Pero los fallos defensivos y las desatenciones en el corrido de las bases fueron tan solo algunas de las áreas que se derrumbaron este año en los Sox, que en ningún momento de la campaña contaron con una producción ofensiva consistente ni oportuna.

 

Otro aspecto que se esperaba fuera infranqueable en el equipo, así como la defensa, fue el staff de relevo, que se comportó de manera inconsistente durante toda la temporada, pese a tener el talento y el material para reafirmase como uno de los mejores del circuito.

 

El único bote que no se hundió en el naufragio de los Medias Blancas en este 2013 fue su cuerpo de iniciadores, que sacaron la cara por el equipo y registraron una actuación acorde con las expectativas y credenciales de sus integrantes.

 

 

 

Una base

A partir de ese pitcheo abridor, en el que Chris Sale –un legítimo aspirante al Cy Young- y José Quintana se erigieron y afianzaron como los líderes, los Sox comenzarán a armar la estructura del equipo para la próxima campaña.

 

En el 2014, Sale será nuevamente el encargado de liderar a ese staff de iniciadores, que este año dejó efectividad de 3.96 –séptimo en la liga-, con whip de 1.33 –sexto-, promedio al bate permitido a los rivales de .256 –séptimo- y 812 ponches –quintos-.

 

Junto a Sale, quien este año tuvo registros de 11 victorias y 13 derrotas, con 2.97 de efectividad, 1.05 de whip y 221 ponches –récord en la franquicia para un lanzador zurdo, los Sox tienen asegurados los puesto de Quintana (9-6, con 3.45 de efectividad, 1.22 de whip y 160 ponches) y de John Danks, quien demostró esta temporada, en la que regresó tras una lesión en su hombro izquierdo, que puede ser un buen cuarto o quinto abridor para la próxima campaña.

 

Para los otros dos puestos que quedan pendientes en la rotación el equipo tiene el lujo de poner en competencia a tres jóvenes, que ya han mostrado sus argumentos en el máximo nivel, unos con mayores experiencias que otros.

 

Esos tres candidatos son Héctor Santiago, André Rienzo y Erik Johnson, siendo este último el que pareciera tener ya un cupo seguro, por la actuación que tuvo este año tanto en ligas menores (12-3, con 1.96 de efectividad, 0.99 de whip y 131 ponches) como en las mayores (2-2, con 2.82 de efectividad, 1.57 de whip y 14 ponches).

 

Santiago (4-9, 3.56 de efectividad, 1.40 de whip y 137 ponches), por su parte, siempre ha sido considera como un lanzador con unas condiciones y un repertorio de primera línea, pero los inconvenientes en su mecánica que lo hacen ser inconsistente con su control les han restado fuerza a su opción de estar en la rotación para la próxima campaña. Eso, sin embargo, no quiere decir que no vaya a estar con el equipo, ya que consideran que en el bullpen podría ser una pieza de mucha valía y utilidad. Ya él lo ha comprobado en las ocasiones en las que ha ocupado el rol de relevista.

 

Igual situación sucede con Rienzo (2-3, con 4.82 de efectividad, 1.48 de whip, con 38 ponches.

 

Contar con esa gama de opciones para la rotación de abridores le permitirá al equipo enfilar baterías para invertir dinero y esfuerzo en las áreas que realmente necesitan mejorar.

 

Es cierto que internamente los Medias Blancas tienen jugadores con los que pueden suplir las deficiencias de este año y construir un elenco interesante para el 2014. Sin embargo, para contar con un equipo competitivo que haga soñar a los aficionados y les de expectativas de competir el próximo año necesitan contratar a un buen agente libre, que genere un impacto positivo y decisivo.

 

El gerente general de la organización, Rick Hahn, indicó esta tarde que las finanzas del equipo están lo suficientemente saludables para hacer una gran adquisición, siempre y cuando está haga de los Medias Blancas un conjunto bueno y contendor en un largo período de tiempo.

 

En ese sentido, el área en el que mejor pudiera encajar un nuevo jugador, que realmente genere impacto es en la ofensiva. Los Sox fueron últimos en este 2013 en carreras anotadas (590), en OPS (.680) y bases por bolas recibidas (403); penúltimos en jonrones (142), porcentaje de embasado (.303), en slugging (.377) y extrabases (395 -235 dobles, 18 triples, 142 cuadrangulares-).

 

Ante esos deprimentes registros las necesidades primarias de la novena son conseguir un primer bate que realmente cumpla con su rol y que le permite a los Sox emplear a Alejandro De Aza (.264/.323/.406, con 48 extrabases, 20 robos y 146 ponches), si continúa en los planes, como segundo o en la parte baja de la alineación, según se le pueda sacar mayor provecho.

 

Entre las opciones que tendrán en el mercado para suplir esa falta estarán Jacoby Ellsbury y Shin-Soo Choo, dos de los agentes libres más cotizados durante el próximo invierno.

 

El primer orden ofensivo de los Medias Blancas tuvo en esta campaña un porcentaje de embasado de .325 –octavo en la liga-, con 88 carreras anotadas –duodécimo-, promedio al bate de .263 –décimo-, 155 ponches –tercero-, 17 jonrones –cuarto- y 63 carreras remolcadas –duodécimo-.

 

Con Ellsbury o Choo el equipo apostaría a una dinámica ofensiva significativamente más productiva, tomando en cuenta el historia de ambos jugadores. La línea de producción del primero en su carrera es de .297/.351/.438 y la del segundo de .288/.389/.465.

 

Agregarle al equipo un bateador que rinda ofensivamente en la parte media de la alineación y que compense los ponches e inconsistencia de Adam Dunn (.219/.321/.437, con 33 jonrones, 84 carreras remolcadas y 187 ponches) es otra necesidad de los Medias Blancas, pese a contar con Avisail García y Dayán Viciedo.

 

Sin embargo, la dirección en la que se moverá el equipo en ese sentido tendrá mucho que ver con la decisión de continuar o no de Paul Konerko, el último integrante que aún queda en el equipo de esos peloteros que ganaron la Serie Mundial en el 2005.

 

De Konerko (.248/.316/.361, con 16 dobles, 12 jonrones y 54 carreras remolcadas) seguir un año más, los Medias Blancas estarían de manos atadas para traer a un hombre con las características que necesitan para la parte media de la alineación. En el caso contrario, ellos podrían mostrar interés por Nelson Cruz o Curtis Granderson, un pelotero de la zona de Chicago y que siempre ha tenido una estrecha relación con el equipo del sur.

 

Otra opción para los Medias Blancas son los cambios, durante la primera parte de este año se comentó mucho acerca del valor que tendrían peloteros como Alexei Ramírez, Gordon Beckham, Jeff Keppinger y Adam Dunn en el mercado, incluso algunos de ellos fueron colocados en waivers. Al final el equipo decidió quedarse con ellos.

 

Hahn ha dejado claro que salvo Chris Sale no hay intocables en el equipo y si alguno de los mencionados sirve para que los Sox obtengan a un jugador que los pueda ayudar a ser mejores se podrían arriesgar por ello, ya que cuentan con promesas jóvenes que vienen en ascenso.

 

Jóvenes en la ofensiva

Durante la mitad de esta temporada, ya cuando perdieron toda opción de competir por avanzar a la postemporada, los Sox se hicieron de los servicios de Avisail García y Leury García, dos jugadores –especialmente el primeo- que deben dar un paso adelante en la producción del equipo en el 2014.

 

Avisail tendrá oportunidad de estar en su primera temporada completa, en el rol de titular en uno de los jardines y ocupando uno de los puestos de importancia en el orden ofensivo. Su rendimiento mucho podría determinar el ritmo del equipo.

 

Los Medias Blancas esperan que él junto a Dayán Viciedo, considerados las esperanzas ofensivas de la organización en lo inmediato y futuro, despeguen con su producción y carguen a la novena.

 

Leury, por su parte, podría ser una buena opción para el primer puesto de la alineación si la novena no consigue a nadie en la agencia libre, solo habría que ver si su ofensiva estaría lista para esa responsabilidad.

 

Otro jugador joven que está en los planes del equipo para el 2014 es Marcus Semien, quien lució, ofensiva y defensivamente, en todos los niveles en los que actuó este año, incluyendo en Grandes Ligas.

 

Semien genera la misma oferta de posibilidades que Leury al equipo, solo que tiene más fuerza en su bate y menos velocidad en sus piernas, además de ser exclusivamente un jugador de el infield, mientras que el dominicano puede jugar en los bosques.

 

El receptor, Josh Phegley, luego de adaptarse y conocer el staff de pitcheo de los Sox y el pitcheo en general de las Grandes Ligas en esta temporada, tendrá la oportunidad de actuar desde el arranque en el 2014 como el titular de la posición.

 

Fundamentos en alerta

Las fallas en los fundamentos del juego que tuvieron y hundieron a los Medias Blancas durante esta temporada es una de las áreas que mayor preocupación genera dentro del cuerpo técnico y la directiva del equipo para la próxima temporada, con razón.

 

Correr de forma adecuada las bases, no ser sorprendido en ellas y tener clara consciencia de con cuáles conexiones se puede avanzar una almohadilla de más o se debe hacer una jugada de pisa y corre es algo con lo que los peloteros han lidiado desde que comenzaron en este deporte, por lo que no se supone que eso ya esté internalizado y salga de forma natural, porque no es algo que se enseñé o se debe aprender en Grandes Ligas. A este nivel ya eso debe estar en el ADN de cada beisbolista.

 

Esta temporada, sin embargo, pareció que los Sox cayeron en un lapso de amnesia y se les borraron esos fundamentos, lo que los llevó a realizar innumerables corridos de bases errados, regalando outs y desperdiciando oportunidades de fabricar carreras.

 

El gerente general del equipo no ocultó su decepción por esa situación. “Fue una vergüenza ver esas situaciones durante esta campaña. Corregir eso es una de nuestras mayores preocupaciones”, dijo Hahn.

 

Otro prioridad que deberá y tendrá el equipo durante el receso, con miras a la venidera temporada está en mejorar la defensa, que en este 2013 cometió 121 errores -51 más que el año anterior- y 21 pasbol -12 más que en el 2012-.

 

Esos fallos no solo perjudicaron a los lanzadores, que recibieron 80 carreras sucias, sin contar las demás implicaciones –más pitcheos, más situaciones de presión, etc-, si no que incidieron significativamente en el registro del equipo en juegos decididos por tres o menos carreras, en los que dejaron récord de 51-66.

 

La línea central se vino abajo esta temporada, cometiendo 52 errores, que fueron repartidos, entre los titulares de casa posición, de la siguiente forma: Alexei Ramírez, el campocorto, tuvo 22, Gordon Beckham, el segunda base, registró 12, Alejandro De Aza, el jardinero central, incurrió en ocho y Josh Phegley, el receptor, tuvo cuatro.

 

Mejorar esa defensa y llevarla al nivel en el que estuvo en el 2012, cuando fue la mejor de la Liga Americana, será parte del arduo y de la dura tarea de los Sox en el receso entre campañas. De no hacerlo el 2014 será otra amarga campaña.

 

Bullpen en deuda

Con la salida en la mitad de esta temporada de Jesse Crain y Matt Lindstrom, los Medias Blancas decidieron apostar al talento joven y a los poderosos brazos que tienen en su staff de apagafuegos. Los resultados muestran algunas fallas que se deben corregir para llegar a ser competitivos la próxima temporada.

 

El bullpen de los Sox tuvo 20 blown saves, ocho de ellas del cerrador, Addison Reed. La efectividad colectiva fue la quinta más elevada de la Liga Americana, con 4.00. Su whip fue el tercero más deficiente, con 1.40. Además fueron los quintos con más bases por bolas otorgadas (206) y los segundo con el peor promedio ofensivo permitido a los rivales (.253).

 

Las piezas, con Reed, Nate Jones a la cabeza, están ahí, solo falta hacer los pequeños ajustes y encontrarle un rol perfecto y definido al resto: Daniel Webb, Jake Petricka, Ramón Troncoso, Matt Lindstrom –si regresa con el equipo- y Donnie Veal.

 

Sea cuál sea la ruta que tomen, los Medias Blancas tienen un largo camino y un duro trabajo para estructurar un equipo interesante, que juegue mejor pelota y ofrezca un espectáculo de calidad para el 2014.

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