Sergio Santos es humano y no es perfecto

Chicago.- Sabíamos que en cualquier momento iba a pasar, que iba a suceder más temprano que tarde, pero no pensábamos que la cadena de innings sin permitir carreras de Sergio Santos acabaría de la forma en que acabó.

Luego de 16 presentaciones corridas, en las que acumuló 20 innings de labor perfecta, el relevista de los Medias Blancas de Chicago, que venía siendo el apagafuegos más efectivos del beisbol, falló ante un bateador de los Dodgers de Los Ángeles, Russ Mitchell, quien solo tenía un hit en la temporada.

Pero qué se hace, así es el beisbol y al final de cuentas Santos también es humano.

Tras dos outs en el noveno inning y con el marcador 3-2 a favor de los Medias Blancas, Santos le dejó una recta alta y en el medio del home a Mitchell, quien no desaprovechó el fallo del pitcher derecho y metió la bola en el bullpen del jardín izquierdo empatando el juego y enviándolo a entradas extras. Posteriormente el equipo perdería ante los Dodgers.

Más allá del resultado del encuentro, que obviamente duele, porque fue una derrota a último momento, en un partido luchado, no hay que perder de vista la actitud y el aplomo de Santos, quien recordemos apenas está en su segundo año en Grandes Ligas y en su segundo año como lanzador, luego de haber sido infielder durante toda su carrera en ligas menores.

El derecho de los Medias Blancas, quien ha recibido consejos de Mariano Rivera acerca de cómo actuar y desenvolverse sobre la lomita en situaciones de juegos salvados, se mostró calmado, tranquilo y con confianza luego de la conexión que le arruinó su cadena de innings en blancos (20.2), la segunda más larga en la historia del equipo, detrás de la hilvanada por Dustin Hermanson (21 entradas corridas sin permitir anotaciones en el 2005).

Esa actitud de Santos aunque se pudiera pensar que fue por el momento, por el asombro o por lo que quieran pensar, la ha exhibido durante toda la temporada y hoy, un día después de su fracaso, no es la excepción.

Eso amigos, esa memoria corta, esa sangre fría es la que ha hecho del pitcher descendiente de mexicanos la joya más preciada y sobresaliente del bullpen de los Medias Blancas de Chicago esta temporada.

Él lo sabe y su manager, Ozzie Guillén, también, por eso hoy, un día después de su primer fallo de la campaña está como si nada hubiera ocurrido y listo para salir nuevamente a hacer su trabajo, a hilvanar una nueva cadena de entradas en cero y seguir cerrando las victorias del equipo.

“Eso no iba a ser para siempre. Lo importantes es mantenerse haciendo un buen trabajo y estoy listo para eso. Sé que cuando una pasa por un mal día tiene que estar tranquilo y listo para el siguiente”, dijo Santos, quien recuerden también es humano, así como uno de los mejores relevistas del juego.

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