De vuelta a casa

Chicago.- Wow. Solo hay una cosa por decir en
estos momentos: ¡Gracias a Dios se acabó esta gira!

Sí amigos,
finalmente terminó la peregrinación de los Medias Blancas de Chicago por Tampa,
Detroit y Nueva York. Esperamos que con ella también haya terminado el nefasto
momento del equipo.

Luego de
jugar 11 encuentros fuera de casa, de los que solo se ganaron tres, volver a la
ciudad es bueno, o al menos debería serlo.

En Chicago el
equipo encontrara el respaldo de su afición, los peloteros, en su mayoría, se
reencontrarán con su familia y sentirán nuevamente el calor del hogar, que en
instantes como los que se están viviendo es importante porque reaniman,
reconfortan y refuerzan o devuelven la confianza.

Aquí los
muchachos de Ozzie Guillén buscarán también reencontrar en su terreno, el U.S.
Cellular Field, esa chispa perdida, esa vuelta al camino del triunfo y el éxito
que ellos conocen, que han probado y que por una y otra razón -pitcheo, defensa
y desde hace tiempo ofensiva- se esfumó.

Los Medias
Blancas se enfrentarán en cuatro oportunidades a los Orioles de Baltimore a
partir de hoy y luego se medirán dos veces a los Mellizos de Minnesota, para
finalmente tener un día libre, el jueves cinco de mayo. Ese será el primer
descanso del conjunto en 20 días.

Es necesario
que durante la estadía del equipo en la ciudad se pase la página y se deje de
pensar en las 16 derrotas que hasta el momento se tienen y en todas las fallas
que han venido registrando. En un primer instante porque ya nada de lo pasado
se puede recuperar, ningún triunfo que se obtenga ahorita va a eliminar alguno
de esos juegos perdidos.

Eso sí, la
única forma de hacer eso es ganando, no hay otra, así como tampoco hay otra
solución para comenzar a activar esa maquinaria ofensiva que no sea bateando.

En la última
serie, la de los Yanquis de Nueva York, hubo pasajes y episodios que nos
pudieran hacer pensar que algo se ha comenzado a mover, que hay un pequeño
carbón tomando candela.

La razón de
tal percepción está en que por lo menos se obtuvo una serie pareja (2-2). Eso
detuvo la cadena de cuatro series perdidas, dos por barridas, de forma
consecutiva.

La ofensiva
consiguió más hits (30) que en los cuatro partidos previos a su llegada a Nueva
York. Es verdad, el problema de ligar con hombres en las bases y en posición
anotadora continuó, pero por lo menos los batazos han estado cayendo o saliendo
con más regularidad, ya llegará el momento en el que sean oportunos. Esperemos
que no sea muy lejos.

El pitcheo, excepto ayer, ha estado cada vez mejor, al igual que la
defensa. Solo falta un paso para que todo engrane y ese paso se pudiera dar
esta vez en casa, de donde se salió hace 12 días buscando nuevos aires y hoy se
llega para reencontrarse con ese calor del hogar y el apoyo de la afición.

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